Lula  reafirma como líder brasileño

Venció a Bolsonaro

Por Alexis Almonte

Luiz Inacio Lula da Silva volvió a reafirmarse como líder histórico de Brasil: rebasó una distancia de más de dos millones de votos en contra para vencer a su contendor derechista Flavio Bolsonaro en la segunda ronda electoral de su país.

En la decisiva segunda ronda de votaciones, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) venció a su rival del Partido Liberal con el 51.76% de los votos depositados frente al 48.24% del otro.

El ultraderechista Flavio Bolsonaro ya lo había superado en la primera ronda con 2.2 millones de votos, logrando el 47.03% ante 45.16% de Lula da Silva.

Una selectiva estrategia cargada de audacia y sapiencia permitió al más veterano de los contendores ir superando distancia hasta llegar cabeza con cabeza a la jornada definitiva.

La reelección del presidente izquierdista fue posible en base a una poderosa maquinaria política coordinada con una serie de medida de profundo arraigo social.

La histórica reforma laboral que redujo la jornada máxima de trabajo en Brasil de 44 a 40 horas semanales sin reducción de salario.

La formal eliminación del tradicional esquema del 6×1 (seis días de trabajo por uno de descanso para establecer un máximo de cinco días laborales a la semana) implicaba no solo la modificación formal del régimen laboral brasileños sino también el jaque mate en el juego de la lucha por el poder.

A la edad de 81 años, el presidente Lula da Silva asume el próximo 5 de enero su segundo mandato consecutivo, que esta vez alcanza por la vía de la reelección.

Junto a la buena nueva de su victoria llegan al mandatario algunas perspectivas no deseadas, como el fortalecimiento de la oposición derechista en el Parlamento.

Esto implica retos que tendrá que afrontar con la sensatez y prudencia que se supone de su veteranía y experiencia.

Mientras, su victoria de hoy lo afianza como parte de la historia contemporánea del Brasil en la que su nombre ya está inscrito en capítulos especiales: será el presidente que más veces llegó al poder, siempre por la vía democrática.

Solo Getúlio Vargas, a parte de él, alcanzó más de una vez la presidencia de la República.

Fue presidente, como Lula, tres veces, pero el primer mandato fue provisional y una dictadura y el último no lo completó, por su suicidio en pleno despacho del Palacio del Catete, en Río de Janeiro, para entonces la capital del país.

Lula da Silva es uno de los pocos obreros que ha gobernado en el mundo.

Parte de una familia muy humilde, desenvolvió gran parte de su existencia entre su papel como trabajador tornero mecánico y obrero metalúrgico y sus responsabilidades como dirigente sindical y político.

Como presidente del Sindicato de los Trabajadores Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo dirigió los movimientos y paros más contestatarios y frontales contra la dictadura militar de los años 80.

El peso específico de su estrella política ha sido siempre crucial durante su devenir público, lo que se refleja en su influencia en la vida política en Brasil.

Cuando cesó su segundo mandato del cuatrienio 2007-2010, su popularidad superaba todas las mediciones de entonces y el delfín que señaló como sucesora (la presidenta Dilma Rousseff) ganó fácilmente la presidencia.

El futuro de los Bolsonaro

La derrota de Flavio Bolsonaro abre para él las perspectivas de toda una serie de situaciones nada auspiciosas ni agradables.

Su fuero como congresista se esfuma a partir de febrero y entonces deberá afrontar las investigaciones que flotan en su contra por alegados delitos de corrupción.

El derrotado presidente del Partido Liberal tendrá que lidiar de frente y sin el blindaje de la inmunidad parlamentaria con procesos en marcha como los de las acusaciones por alegados desvíos de fondos, tráfico de influencia, vínculos con la apuesta ilegal y otras imputaciones.

Con su derrota también se esfuma la posibilidad de indulto para su padre, que pulga condena de 27 años por intento de golpe de Estado.

Como se recuerda, fue condenado por participar e incitar a la interrupción del orden constitucional y el desconocimiento de los resultados de las elecciones del 2022, en la que Lula alcanzaba su tercer mandato.

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