Adiós, Cosette

Por Alexis Almonte

Estoy redactando con hondo dolor una crónica que nunca quise escribir, pues tuve la agradable oportunidad de conocer y tratar esta dama, de cuyos ojos azules asomaban la bondad que les salía de adentro. Gentil y educada: así era la señora Cosette Bonnelly.

Santo Domingo. – En medio de sentidas muestras de consternación y dolor, fueron velado hoy los restos de la directora ejecutiva del periódico El Nuevo Diario, Cossette Bonnelly.

Personalidades de las distintas esferas del acontecer nacional desfilaron desde las cinco de la tarde por las instalaciones de la Funeraria Blandino, donde estaban depositados sus restos.


En primera línea de recibo estaban presentes sus deudos más cercanos: don Persio Maldonado, director de El Nuevo Diario, y sus hijos Persio hijo, Mónica y Sarah Maldonado Bonnelly.

Entre los mensajes de condolencia se incluye el del presidente Luis Abinader, que fue el primero en anunciar al país sobre su deceso.

“Vayan mis condolencias a Persio Maldonado, una persona muy estimada por todos. A él y su familia les digo que sentimos bastante esta situación”, añadió el mandatario.

Iguales mensajes de condolencia emanaron por separado de los expresidentes Leonel Fernández y Danilo Medina, respectivamente. También, del empresario Juan Ramón Gómez Díaz, del Grupo Telemicro; el ingeniero Ramón Núñez Ramírez; el ingeniero Héctor Rodríguez Pimentel; el director de Estrategia y Comunicación Gubernamental, Félix Reyna, y el presidente del Partido País Posible y exdirector del INTRANT, Milton Morrison.

Concluyo estas tristes líneas con la emotiva despedida del querido amigo Persio Maldonado a su esposa Cosette en el editorial de hoy del periódico El Nuevo Diario

Cosette Bonnelly

Siempre será difícil comprender tu ausencia. Eso de irte para no volver. Imposible no recorrer los múltiples caminos que nos entrelazaron entre la política, la comunicación y la cultura. Ese amor inquebrantable por la poesía. Tu fluidez para el relato y tu capacidad novelesca.  

Ese irrenunciable olor a café y cigarrillo. Ambiente perfecto para las buenas disquisiciones y largas conversaciones. Momentos justos para tus planteamientos tan particulares sobre la vida y la realidad cotidiana. 

Esa capacidad para la solidaridad y para amar, a tu manera. Por la enorme capacidad para dudar y encontrarle la quinta pata al gato. 

Así fuiste una madre entrañable, lo mismo que como abuela. Y como mi compañera por más de cuatro décadas.

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