Juan Bosch en su último día como presidente de la República

Por Alexis Almonte

En la víspera, el martes 24 de septiembre, feriado porque era día de las Mercedes, el ambiente en la capital lucía tranquilo, pero aquello era solo apariencia: la llama de la sedición se extendía calladamente dentro de la loma de levantiscas incidencias de aquellos días.

Circulaban rumores sobre un golpe inminente y el presidente Juan Bosch había advertido que cualquier intento en esa dirección “duraría menos que una cucaracha en un gallinero”

En la agenda del mandatario sobresalían dos actividades de órdenes sociales: asistir a la recepción en honor al Almirante de los Estados Unidos William E. Ferrall, cuya visita al país coincidía con el derrocamiento y la presentación en el campamento militar 27 de Febrero del Ballet folklórico de México.

Allí se encontraba cuando, frisando las nueve de la noche, le comunicaban la convocatoria a una urgente reunión con el alto mando militar esa misma noche en el Palacio Nacional.

Aquel fue un encuentro particularmente tenso y explosivo, matizado por fuertes enfrentamientos entre el alto mando y su comandante en jefe.

Bosch estaba dolido y sorprendió el alto mando con un tema que no esperaban: su encaramiento por la desobediencia a su jerarquía, que consideraba como una lealtad inexcusable, al involucrarse en una acción que ya había desautorizado, como la colaboración con un proyecto del gobierno estadounidense y la CIA para infiltrar hacia Haití un grupo de militares haitianos desafectos al dictador Francois Duvalier, a quien pretendían derrocar.

La reunión se hizo más tensa con lo relacionado con el coronel Elías Wessin y Wessin y el empecinamiento del mandatario de sacarlo de circulación.

La intención original de Bosch era cancelarlo, pero su estrecho colaborador Fabio Herrera Cabral tuvo que emplearse a fondo para vencer su empecinado propósito y convencerlo de que aquello era algo muy riesgoso y sus consecuencias serían impredecibles.

Como alternativa menos engorrosa le había recomendado que mejor lo removiera como director del poderoso Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA).

Después de lidiar con el férreo temperamento de Bosch, este parece haber optado por sacarlo del país con un cargo diplomático, al menos eso era lo que estaba discutiendo con los militares aquella madrugada aciaga.

La cancelación de militares era un recurso riesgoso, digamos una ruleta rusa. Dos meses antes de su derrocamiento, las cancelaciones de los nombramientos del

Mayor Rolando Haché y del padre Rafael Marcial Silva como capitán capellán de la Fuerza Aérea había provocado un conato de rebelión en los altos mandos, que se negaban a acatar la medida

Se había señalado al mayor Haché y el padre Marcial Silva como redactores e instigadores del llamado “Manifiesto de San Isidro” con un pliego de exigencias y demandas de los militares ante su comandante en jefe.

En medio de la fuerte discusión por la firme oposición de los militares a la remoción y menos aún la cancelación de Wessin, que veían como totalmente inadmisibles, el presidente planteó una salida más drástica y complicada: la renuncia a su alta investidura.

“Si un presidente no puede cancelar ni remover un oficial subalterno, entonces no tiene razón de ser presidente. Ahora mismo redacto mi renuncia para mañana someterla a la aprobación del Congreso”, fue el planteamiento de Bosch

Esto sorprendió al alto mando y en este punto del encuentro se pidió un alto para los militares ponderar entre sí y decidir al respecto. Fue una consulta fuera del salón de despacho del presidente.

Cuando regresaron le comunicaron la decisión de deponerlo como presidente de la República y reducirlo a prisión.

Cuando esto ocurrió ya eran las 2;30 de la madrugada de aquel fatídico 25 de septiembre de 1963.

firmantes del Manifiesto que puso fin al Gobierno Constitucional del profesor Juan Bosch

· General de Brigada Víctor Elby Viñas Román   Ministro de las Fuerzas Armadas.

· General de Brigada Renato Hungría Morel – Jefe de Estado Mayor del Ejército Nacional.

· General de Brigada Miguel Atila Luna Pérez – Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Dominicana.

· Contralmirante Julio Alberto Rib Santamaría – Jefe de Estado Mayor de la Marina de Guerra.

· General Belisario Peguero Guerrero – Jefe de la Policía Nacional.

·   General Antonio Imbert Barreras

·  Luis Amiama Tió – General honorífico.

·  General Félix Hermida, hijo.

· General Salvador Augusto Montás Guerrero.  

  Coronel Elías Wessin y Wessin, director del        Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA),

Partidos políticos convocados por los militares para estructurar el nuevo gobierno de facto

· Unión Cívica Nacional (UCN), presidido por el Dr. Viriato A. Fiallo

· Alianza Social Demócrata (ASD), presidido por el Dr. Juan Isidro Jimenez Grullón.

·Vanguardia Revolucionaria Dominicana (VRD) presidido por Horacio Julio Ornes Coiscou.

·Partido Demócrata Cristiano (PDC), presidido por el Dr. Mario Read Vittini.

· Acción Dominicana Independiente (ADI), presidido por José Aybar Castellanos

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